Cómo se hizo: antecedentes

    Ante todo, tengo que advertir que la novela tiene un cierto aire "retro" (no toda, pero sí en parte). No he podido evitarlo, ni tampoco he querido. Ha sido la consecuencia inevitable de las muchas horas que pasé en compañía de Los Cinco, de Enid Blyton (http://es.wikipedia.org/wiki/Enid_Blyton). Imagino que muchos de vosotros sabéis perfectamente de qué estoy hablando. La crítica no pone muy bien a la pobre Enid, la verdad, pero qué queréis que os diga, yo me enganché a los libros por ella, hace ya ____ años ( no los pongo porque no me lo creo ni yo).

    Lo que me encantaba de esas novelas era la posibilidad de encontrar una aventura en cualquier lado, sin necesidad de estridencias, ni de efectos especiales, ni de alardes tecnológicos. De hecho (y hablo de memoria, me puedo estar equivocando), en alguna de sus historias se mencionaba un aparato de televisión como un artículo que no estaba al alcance de cualquiera.

    En cualquier caso, no fueron pocos los veranos que pasé sólo en casa leyendo las aventuras de Julian, Dick, Jorge (Georgina, pero odiaba que le recordaran que era una chica; no le gustaba serlo), Ana y Tim (el perro, sí, pero era uno más; supongo que el Terri de La Puerta de Albequa viene de ahí). Recuerdo que construía una "caseta de campaña" reorganizando los cojines de uno de los sillones de casa, que cerraba con unas toallas, para enorme alegría de mi madre. Cogía un pan (así, como quien se sirve un güisqui), me metía dentro de mi refugio con el libro y me pasaba la mañana entera leyendo y comiéndome el pan. ¿Qué puedo decir?, hay cosas peores. Aquí veis la portada de Los cinco en el cerro del contrabandista, mi favorita. No sé cuántas veces la habré leído.

    Por todo esto me lo pasé "como los indios" cuando una parte de la novela exigía retrotraerme unos cuantos años atrás desde nuestra época, y utilizar coches viejos, máquinas de escribir, etc. Reconozco que, quizá, sea la parte de la novela a la que más cariño le tengo.

    Luego está, por supuesto, otra parte menos "retro", más influenciada por otra de mis grandísimas aficiones: el cine. Ahí no he podido evitar dejar volar un poco la imaginación, aunque he intentado contenerme.

    Espero haber conseguido que una visión y otra se complementen, y que convivan en equilibrio.